Son 17 años, dice más de treinta, los tiempos que matan a la no-deriva. Cito:
«Si quisiera mentir diría que un cumpleaños no está compuesto por la necesidad de ubicarse temporalmente entre distancias y suposiciones. Ergo: Desear estar muerto o no haber nacido (pueda ser y “deba ser" ante la incertidumbre de una muerte futura) , y compensar tal desvarío con talismanes sin utilidad práctica pero con esencia necesaria determinada por la costumbre y la esperanza de recibir un presente, un pedazo de hoy, en esta fecha.»
Y sigo:
«Quisiera decir la verdad: el olvido no es olvido sino confusión. En la medida que eres mas una madre que un amante, el reproche que ya no quieres ser y sigues siendo. El te amo, pero mereces morir. »
Tu cumpleaños es hoy y el de mi mamá mañana, y confundí una fecha con la otra, convencido de que mi mamá cumplía sus 47 el 22. Quisiera poder darte algo. Quisiera que pudieras quitarme algo que no me hayas arrancado antes. Pero no hay, medios ni formas adecuadas. Esta lejanía que es intencional porque pareciera protegernos de nosotros mismos, es también la daga que explora hondo, explotando la cava y tambien la aorta. Yo quisiera decir que odiarte es también amarte, digo; el odio que te tengo es también el amor que te tengo. Me pierdo en ti, en el cansancio de no poder definir las particularidades que me quiebran, haciéndome todo fragmento, cuerpo-ruina, en el amor desmesurado que ahogame cuando te veo. Amarte, en mayor medida, es ser la avalancha de mocoa, estar hecho trizas antes y después de verme, siendo tu el acto de presencia. Mira me, aun te amo, sigo siendo cursi, y no se que hacer, porque sigo cansado, excepto de ti.
Cansado de todo.
Y quiero estar solo, en la desgraciada ruina del yo-mismo. Y no lo soporto, deseando adherirme a esa utopía del nosotros unidos por siempre en el tu y yo, siempre juntos, en la esperanza de una alegría larga, una tristeza corta. Porque necesitamos estar tristes de vez en cuanto, poco, en la medida correcta también, para saber que somos felices. Y me alegra estar lejos porque tu me quieres cerca, y eso es lindo. Y yo te quiero cerca de la manera desesperada que yo abuso sentir. La noche, el día, la noche, el día, todo eso insoportable por la compañía ausente, tu lejos y a la vez aquí siempre, me acompañas con esa ausencia a la que quiero decirle «Rompete por completo, quiebra te de golpe, pero no te desmorones junto mío, desmoronandome, en esa ausencia de memoria y presencia... Te odio por ser el dolor extenso, y no la espina arrancada". Y el odio que te tengo persiste en ser el amor que te tengo.
No hay comentarios:
Publicar un comentario